lunes, 13 de septiembre de 2010

De Lobos y de personas


De lobos y humanos, estuvo la noche del sendero del Lobo. Cuando en nuestra ciudad el calor asfixiante hacia mella en todos nosotros, nos lanzamos al sendero en busca de fresco y sensaciones.
Un numero aproximado de… y tantos, nos fundimos en la noche de agosto para vivir, algunos la primera vez, un mundo de sensaciones en nuestra sierra.
Todo comienza a la caída de la tarde, foto de rigor, que si falta tal, que si falta cual, en fin que una vez todos en el autobús nos desplazamos a lo alto de la sierra, desde allí a contemplar nuestra bonita ciudad desde ese mirador que nos brinda. Una vez dictadas las normas a seguir comenzamos la andadura.

Como luciérnagas nos vamos acoplando al sendero, para tener la sensación de sentir cuan grande es la noche y contemplar, como animal salvaje la luna en su plenitud. Poco a poco vamos descendiendo en una hilera de pequeñas luces que en algunos tramos se mueven torpemente, por el terreno que pisamos, y llegamos al momento de reagruparnos y parar, alrededor de un algarrobo y una encina centenaria como si fuéramos Druidas celtas sacamos nuestras pócimas de las mochilas, que nos darán fuerzas para continuar.
Al cabo de unas 4 horas se apagan los grillos y se encienden las luces, de nuevo en la ciudad, todos contentos, cansados pero alegres de haber pasado esas horas viviendo la naturaleza nocturna de nuestra sierra. El saludo “venga nos vemos” y como diría el refranero “cada mochuelo a su olivo”, hasta la próxima.SALUD Y DEPORTE

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